domingo, 25 de febrero de 2018




Pequeñas cosas que ignoramos

Regresar de un viaje significa en ocasiones un gran golpe. Sí, un golpe nefasto que sufrimos al abandonar las levantadas temprano para salir de la cama felices y motivados para desbravar nuevos lugares y partes de la ciudad o pueblo que estamos visitando.

Asi es, este sentimiento el cual describo lo denominaré: la melancolía de lo ajeno. Mi caso particular: El regreso de la Ciudad de México. Esta ciudad sin duda se convirtió en un lugar de esos que te dejan marcados para siempre. Sin embargo, a la hora de partir de ese tipo de destinos, nunca, pero nunca estamos realmente preparados para empacar nuestras maletas e irnos de vuelta a las rutinas de café, galletas, frutas, buses y tránsito matutino. 


Leyendo un libro encontré una idea que me pareció interesante. El personaje principal se dedicaba enteramente durante sus días y noches a tomar fotos de elementos que eran ignorados dentro de la realidad acelerada y agitada de su ciudad y casa.

Haciendo uso de esa propuesta, decidí curar el regreso a casa haciendo un homenaje a esos símbolos rutinarios que pueden ser algo más que compañeros olvidados en el suelo o en la mesa. Pues ellos también tienen una historia a ser contada y una belleza que el andar apresurado a veces no nos permite ver.





Un híbrido perfecto entre la rutina y el lugar que se dejó atrás. 






   Estos amigos pisaron nuevas calles. Hoy regresan a los andenes y desniveles del asfalto                       conocidos. 



                                      
                                       Esta foto, un recordatorio para no extralimitarme al andar




        Finalmente, la motivación para nunca olvidar que nuestra base es la que nos levanta.

domingo, 18 de febrero de 2018

"E quanto mais dor recebo, mas percebo que sou indestrutível"

Pabllo Vittar converteu-se em um ser de amores e ódios espalhados ao longo, principalmente, onde muitos @ vem como um@ porta-voz. Enquanto outros decidem nem sequer dar a oportunidade de saber quem é a pessoa detrás o ícone. Por causa disso, um dia d@ nov@ div@ da cultura ou contra-cultura brasilera deve ser assim.

Antes de entrar na privacidade do que pode ser uma hipotética rotina d@ Pabllo. Por questões da vida, meu playlist tocou a música "love me two times" da banda The Doors e pensei exatamente nisso. Pabllo deve ser amado ou odiado duas vezes de cada vez: Uma por Pabllo, obviamente y outra por Phabullo Rodrigues.

Seu alarme tocará às sete e trinta da manhã, dando início a outro dia de ser responsável de uma voz de uma geração que @ tomou como referência. Com certeza, é algo que Phabullo ainda sorprender-se-á ao começar sua jornada, porém, essa é sua força: a controvérsia, a polaridade, o amor ou ódio irracional que sua figura de quase um metro noventa provoca ao falar ou aparecer cantando uma de suas canções na tv.

Um banho rápido, algumas frutas na geladeira que serão comidas as pressas se converterão no seu café da manhã para dar início à atividade física diária. Uma vez na academia, seu corpo vibra entendendo que esse é seu lugar; o ponto onde a revolução começará e seus braços e pernas se esticarão ao ritmo de batidas de funk e música eletrônica preparando cada fibra de músculo para a dor e a autocrítica caraterísticas de pessoas que se cobram demasiado.

Para muitos parece fácil. Botar roupas e batom vermelho e sair a cantar", porém, com certeza Phabullo já teve momentos que se enxergou no alto da plateia e pensou: O que diabos estou fazendo aquí? Essa pergunta surgirá não porque el@ não tenha o talento necessário se não por causa que algo que começou como uma brincadeira inocente talvez a frente do espelho da sua casa terminou caindo de uma grande montanha como bolha de neve que trouxe consigo muitas pessoas que tinham medo, que preferiam calar, deixar para amanhã. Foram pessoas que não queriam mais do mesmo e se prenderam da força descomunal d@ Pablo para voar e bater assas inclusivel o mesmo Pabhullo.

Pabllocansad@ decidirá chegar em casa e deixará Pabhullo falar. El@, Pabhullo tem muitas dúvidas que Pabllo nunca lhe explicou na parte do trato de ter alcançado tanto sucesso em pouco tempo. Pabhullo perguntará se haverá algum dia para não usar batom e comer pizza todo o dia na frente da tv. Se for possível algum dia caminhar na rua com as mãos nos bolsos dentro de um shopping ou mercado público qualquer, sendo não aquela figura que assegura com sua humanidade o discurso de muitos, mas aquelmenin@ sonhador@, quem via como sua mãe chegava, depois de um dia dificil no trabalho, cansada mas feliz de ter Pabhullo uma criança alegre, sem medos e forte contra qualquer adversidade ao seu lado.

Assim, Pabhullo recebe uma permissão especial d@ div@ e deita no sofá comendo um pedaço de pizza enorme sem fazer tanto esforço para digeri-lo. Depois, Pabhullo se lembrará de momentos mais tranquilos enquanto irá ao banheiro, tirará os saltos e o batom usado por Pabllo o dia inteiro para revelar aquela face. Pabhullo, em toda sua expressão, encontrar-se-á de novo com seus olhos, seu cabelo curto e seus dentes de uma cor branca brilhante que se escondem trás o glitter que os lábios tão caraterísticos nos lábios de Pabllo.

Finalmente, Pabhullo e Pabllo, um corpo só, duas enérgias fundir-se-ão para cair no sono e renovar as forças. Assim, poder-se-á continuar a batalha que o destino elegeu-lhe para seu caminho de vida.


Fotos
http://tomartvnews.com/2017/08/28/canal-de-pabllo-vittar-hackeado-e-aparece-com-foto-de/

viernes, 16 de febrero de 2018

"No soy gordo, soy nalgón"

Por Eric Malo

Leyendo durante los últimos días me encontré con esta frase con la que Juan Fernando Quintero llegó a regatear a los periodistas argentinos, quienes se preocuparon por la falta de abdominales de la última contratación del club River Plate. No había entrado en campo, ni siquiera tocado sus guayos y ya ponía un pase al vacío con tremenda frase.

Se habla mucho de este jugador por su “falta de compromiso” “por su amistad con el reggaetonero Maluma” por “sus apariciones en redes sociales que a muchos enojan y a otros cautivan”. Mucho se dice y nada se sabe. Por eso, ¿por qué no jugar a ser JFQ por un día para ver que lo que se siente?
Seguramente Juan Fernando Quintero en sus mañanas, se levantará pensando en los viejos tiempos. En cuando su camisa era la numero diez en el Porto de Portugal mientras prepara su café y huevos para el desayuno, revisará la cara del portero de Costa de Marfil, al que le anotó un gran gol con su zurda endiablada. Luego de tal análisis mental. Irá a la ducha, pensará en lo que será su día en una escuadra como River Plate, donde las exigencias son altas y la paciencia escasea.
Sin embargo, Juan se pone frente al espejo y sabe que tiene algo que brilla por su ausencia en la actualidad. Esa chispa latina que pone a bailar defensas y volantes de marca a su antojo: Esa picardía, ese pase al vació que deja defensas en el piso buscando la bola. Ese fútbol de genialidades donde estos magos tocan la bola y te resuelven un partido. Por esa habilidad con su pierna izquierda se llegó a decir que sería el próximo James, que iría al Arsenal, que el Manchester United lo había visto. Pero, dicen por ahí: las promesas se hacen para no cumplirlas y está bien que así lo sea.
Después de desayunar, se irá al campo y se pondrá su camisa, la número diez, o la veinte o alguna con un cero a la derecha. Iniciará su recorrido con la bola por la derecha hacía el centro del campo donde luego mandará una bombarda al angulo de la portería rival. Será un gol. Él no se sorprenderá, pues sabe de sus habilidades, no obstante se preocupará porque sabe que el fútbol es ingrato; te dice un día que te va a ser campeón del mundo y al otro te pone a jugar en un equipo de la división más olvidada.
Entonces, “Quinterito” todos los días se pondrá la ocho de River, saltará a la cancha con una sensación diferente. Pidiendo que la magia y la filatelia le responda.
Tras bambalinas nunca vemos. Pero con certeza, después de sus intervenciones con River, Quintero se quitará su camisa, se desatará los guayos para luego disponerse a llegar a su casa donde el silencio lo enfrentará a sus propios demonios. ¿En qué pensará Quinterito? ¿Será que le desvela jugar el mundial de Rusia? ¿Será que se siente igual ponerse la diez del Porto a ponerse la diez del DIM? ¿Cuál de esas camisetas lo hizo sentir más vivo? ¿Cuál habrá sido el gol que más gritó con el Nacional de Medellin? ¿Qué habrá sentido cuando le dijeron que no iba más en el Porto?
Muchos dicen que el ser futbolista es solo andar de parranda y entrenar. Seguramente, por momentos lo sea. Pero, con plena certeza habrá días que Quintero deba ir a casa, cenar solo, y traer a la mente esos gritos ahogados en las gargantas de tantos hinchas que él con un pase entre lineas que  terminó en gol destrabó .
El silencio y el techo de su habitación de paredes de color blanco opaco le permitirán sosegarse para pedir porque la magia de esa zurda no decida irse. Que lo acompañe, que aún posea la pólvora necesaria para intimidar los arcos contrarios por más tiempo. Finalmente Juan Fernando entre los gritos y el silencio cierra los ojos una noche más sabiendo de su responsabilidad que va más allá de lo que se hable de unas nalgas grandes.

Imagenes:
Vavel.com
http://estiempoderiver.com/juan-fernando-quintero-espero-historia-river/